Jesús se expresa nuevamente en sus enseñanzas con parábolas y Mateo recoge tres de ellas para exponer así los misterios del Reino de Dios.
Jesús se expresa nuevamente en sus enseñanzas con parábolas y Mateo recoge tres de ellas para exponer así los misterios del Reino de Dios.
Las parábolas son una manera muy común con la que Jesús enseña y ayuda a comprender los misterios del Reino de Dios a sus seguidores. La parábola del sembrador es una de las siete que aparecen en el Evangelio de Mateo.
Mateo nos une aquí en un solo relato tres dichos de Jesús que tal vez fueron expuestos en distintos momentos de su misión.
Este relato de Mateo es la parte final del discurso de Jesús a los que anuncian el Reino de Dios, que en realidad éstos deberían de ser todos los bautizados. Seguir a Jesús no es fácil porque requiere una serie de exigencias y de renuncias.
“No tengáis miedo”. Por tres veces Jesús dice esta frase en este relato a sus discípulos antes de enviarlos a la misión de evangelizar.
El evangelista Mateo es un autor que recoge la realidad de la comunidad cristiana de su tiempo, haciendo memoria de las palabras de Jesús y mostrándonos una Iglesia unida, misionera y centrada en el Reino de Dios como el mismo Jesús hacía.
Del desierto a la montaña, Jesús vive la vida como un camino, de encuentros con Dios y de encuentros con la realidad del mundo y del día a día. La vida espiritual no es un abstraerse o evadirse, sino que es también un comprometerse con lo que cada día nos toca afrontar. Jesús conoce su destino, y aún así no se lo ha querido ocultar a los suyos. Sabe que va a morir y quiere prepararlos. Ellos siguen en su idea de Mesías político y triunfador.
El Evangelio pretende ser un testimonio de hechos y realidades de Jesús que siguen teniendo vigencia en nuestro mundo e historia actuales.
La Ley de Moisés y su cumplimiento era una de las dos columnas de la religión judía, a la que todo creyente le debía fidelidad en la época de Jesús. Las primeras comunidades cristianas entran en un debate e interpretación de si los cristianos han de seguir actuando de igual modo o, por el contrario, Cristo ha abolido la Ley.
La sal y la luz, dos elementos de la naturaleza que forman parte de la vida humana, de uso doméstico y presentes en todas las culturas. Jesús recoge estos dos símbolos comparativos para dirigir unas palabras de ánimo a la comunidad creyente perseguida y también desilusionada. Son sal de la tierra y luz del mundo los que viven apasionadamente las bienaventuranzas. La novedad del Reino de Dios no puede perder fuerza ni ocultarse.
En el corazón de su Evangelio, Mateo coloca las bienaventuranzas: una proclamación mesiánica, un anuncio de que el Reino de Dios ha llegado.
Jesús comienza su ministerio de anuncio del Reino de Dios en el contexto trágico del arresto de Juan el Bautista. Este hecho histórico y ejemplarizante se convierte en un aviso para navegantes y requería una actitud de prudencia. Por eso sorprende que Jesús, en vez de esperar a tiempos mejores, se lance a la misión en un momento de conflicto y que pone en riesgo su vida y su proyecto.
Jesús ha sido bautizado por Juan el Bautista en el río Jordán en un gesto de humildad, porque el bautismo que Juan administraba era de conversión, para los pecadores. Jesús, como Hijo de Dios, no tiene pecado, es más, es, como así lo denomina el profeta, el Cordero de Dios que viene a liberarnos de todo pecado con su muerte sacrificial en la cruz.
Jesús, después de nacer y de regresar con su familia a Nazaret, vivirá y crecerá como todo judío practicante hasta hacerse adulto. Este periodo de años que no se mencionan en los evangelios se conoce como la vida oculta de Jesús.
El prólogo del Evangelio de San Juan era un himno cristiano que ya existía y que el evangelista incluye y coloca al inicio de su evangelio a modo de introducción para resaltar la figura de Jesús.
Jesús no ha caído del cielo, sino que ha nacido formando parte de una familia compuesta por él y sus padres. Una familia que lo cuida y protege, en la que crece en sabiduría de la vida, en el conocimiento de Dios y en valores, y con la que aprende a convivir amando y recibiendo amor. La familia, en este relato de Mateo, se presenta como el medio para madurar como persona, como ciudadano y como creyente.
Para el evangelista Lucas, Jesús nació dentro de la normalidad y en el contexto de los sucesos históricos propios de su época, no habiendo preparado Dios nada extraordinario, por eso, el nacimiento de Jesús pasó desapercibido para todos. Jesús entra en nuestra historia humana como uno de tantos.
Lucas y Mateo son los dos únicos evangelistas que recogen el Nacimiento de Jesús en los llamados relatos de la infancia. Para Mateo lo más importante no es detallar todo lo sucedido previamente, sino mostrarnos la actuación de Dios en ese momento histórico y presentarnos la misión y el verdadero ser de Jesús.
El personaje central de este relato es Juan el Bautista, que es presentado como profeta y precursor de Jesús: el Mesías esperado y anunciado por los profetas. La intencionalidad de Mateo es clarificar a sus contemporáneos, y a los antiguos discípulos del Bautista que se han convertido al cristianismo, la relación entre ambos, la misión de cada uno y la subordinación de Juan a Jesús.
Aparece un profeta, Juan el Bautista, que anuncia la venida del Mesías y pregona un mensaje de conversión que va acompañado del rito de purificación del bautismo. La predicación de Juan atrae con éxito a todo tipo de personas y de grupos judíos.