Mateo nos une aquí en un solo relato tres dichos de Jesús que tal vez fueron expuestos en distintos momentos de su misión.
El primer dicho, es una oración de alabanza al Padre. Dirigirse con este término a Dios, muestra la confianza existente entre ambos. El motivo de la alabanza es por la decisión divina de revelarse a los sencillos y no a los sabios de este mundo que confían más en sus cualidades y se cierran a la fe.
El segundo dicho es una insistencia en la unidad que hay entre el Padre y Jesús como Hijo de Dios, que conlleva un conocimiento mutuo e íntimo en amor estrecho. Dios se nos ha revelado y dado a conocer en su Hijo. Conocer al Hijo es un don que éste hace a quien quiere, no todo depende de nosotros.
El tercer dicho, recoge una invitación de Jesús para los preferidos de Dios, que son los “pequeños” (los sencillos, pobres, enfermos, marginados…) los cansados de la vida. Descansar aquí no se refiere a tener vacaciones, tiempo de ocio, etc., sino a encontrar la paz en nuestro corazón para disfrutar de la vida. Ese descanso existencial solo lo podemos encontrar en el Señor.
Emilio J., sacerdote
