El Evangelio pretende ser un testimonio de hechos y realidades de Jesús que siguen teniendo vigencia en nuestro mundo e historia actuales.
El Evangelio pretende ser un testimonio de hechos y realidades de Jesús que siguen teniendo vigencia en nuestro mundo e historia actuales.
La Ley de Moisés y su cumplimiento era una de las dos columnas de la religión judía, a la que todo creyente le debía fidelidad en la época de Jesús. Las primeras comunidades cristianas entran en un debate e interpretación de si los cristianos han de seguir actuando de igual modo o, por el contrario, Cristo ha abolido la Ley.
La sal y la luz, dos elementos de la naturaleza que forman parte de la vida humana, de uso doméstico y presentes en todas las culturas. Jesús recoge estos dos símbolos comparativos para dirigir unas palabras de ánimo a la comunidad creyente perseguida y también desilusionada. Son sal de la tierra y luz del mundo los que viven apasionadamente las bienaventuranzas. La novedad del Reino de Dios no puede perder fuerza ni ocultarse.
En el corazón de su Evangelio, Mateo coloca las bienaventuranzas: una proclamación mesiánica, un anuncio de que el Reino de Dios ha llegado.