La muerte es una realidad presente en este mundo terreno para los seres vivos y que cada ser humano ha de asumir en su propia muerte y en la de los demás.
La muerte es una realidad presente en este mundo terreno para los seres vivos y que cada ser humano ha de asumir en su propia muerte y en la de los demás.
En el Israel de la época de Jesús los judíos odiaban, despreciaban y consideraban pecadores a los recaudadores de impuestos que trabajaban para el imperio romano.
Esta parábola del fariseo y el recaudador muestra dos formas de ser, sentir y orar que son antagónicas:
La oración ha de ser un distintivo del cristiano y una necesidad diaria, pero no siempre es así. Por eso la parábola del juez y la viuda es una invitación de Jesús a ser perseverantes en la oración y sin desfallecer.
Para los judíos la lepra no solo era una enfermedad corporalmente dolorosa e incurable, sino que se consideraba un castigo de Dios, que hacía que los leprosos vivieran el rechazo de los demás y sufrieran así la marginación social.
Los objetivos del Reino de Dios que nos propone Jesús parecen utópicos e inalcanzables. El ser humano confía demasiado en sí mismo y todo lo quiere conseguir por sus méritos propios. Los apóstoles han fracasado en su actividad misionera y han vividos una crisis, mediante la cual han descubierto que sin Dios las personas nos sentimos impotentes para afrontar los retos de la vida y, los creyentes, para cumplir con las exigencias del Evangelio.