En el relato del domingo pasado, Juan nos narra cómo el inicio y el ser de la de la Iglesia se encuentra en la fe y en el Resucitado que la preside y la vitaliza. En el relato de hoy, del mismo autor, y que parece ser añadido posteriormente como un apéndice final, Jesús aparece como el origen y la presencia necesaria e imprescindible de la misión de la Iglesia, haciéndose presente en su Palabra (Palabra de Dios) y en los Sacramentos, especialmente la Eucaristía.


