El Dios hecho carne
El prólogo del Evangelio de San Juan era un himno cristiano que ya existía y que el evangelista incluye y coloca al inicio de su evangelio a modo de introducción para resaltar la figura de Jesús.
El prólogo del Evangelio de San Juan era un himno cristiano que ya existía y que el evangelista incluye y coloca al inicio de su evangelio a modo de introducción para resaltar la figura de Jesús.
Jesús no ha caído del cielo, sino que ha nacido formando parte de una familia compuesta por él y sus padres. Una familia que lo cuida y protege, en la que crece en sabiduría de la vida, en el conocimiento de Dios y en valores, y con la que aprende a convivir amando y recibiendo amor. La familia, en este relato de Mateo, se presenta como el medio para madurar como persona, como ciudadano y como creyente.
Para el evangelista Lucas, Jesús nació dentro de la normalidad y en el contexto de los sucesos históricos propios de su época, no habiendo preparado Dios nada extraordinario, por eso, el nacimiento de Jesús pasó desapercibido para todos. Jesús entra en nuestra historia humana como uno de tantos.
Lucas y Mateo son los dos únicos evangelistas que recogen el Nacimiento de Jesús en los llamados relatos de la infancia. Para Mateo lo más importante no es detallar todo lo sucedido previamente, sino mostrarnos la actuación de Dios en ese momento histórico y presentarnos la misión y el verdadero ser de Jesús.